Cuidados del Cuchillo

Lee algunas recomendaciones sobre el cuidado de cuchillo en acero al carbono. 

¿Cómo mantener un cuchillo de acero al carbono?


El acero al carbono es un material muy fuerte que ofrece grandes cortes y resulta fácil de afilar. Pero
requiere más mantenimiento que otro tipo de cuchillos, ya que si no se cuida bien puede oxidarse.


¿Cómo cuidar?


Un cuchillo de acero al carbono puede ser deteriorado por la humedad, salinidad y los ácidos. Para
poder mantenerlo en buen estado, debemos seguir estos pasos:


–Limpiar con frecuencia la suciedad acumulada en la hoja frotando con un paño.
–Secar la hoja con otro paño luego de su uso. Para ello, enjuagamos la hoja en el grifo y luego la secamos.
-Guardar fuera de la vaina. Este artículo se debe utilizar solo para el transporte del cuchillo.


¿Cómo proteger la hoja de acero al carbono?


Con el paso del tiempo el cuchillo de acero al carbono bien cuidado desarrollará en la hoja una
pátina, una capa de óxido oscuro, neutro y estable que permite proteger la hoja del cuchillo.

Si, por el contrario, no se cuida bien el acero o el cuchillo tiene mucho uso puede aparecer óxido activo.


El óxido activo aparece con puntos dispersos de color anaranjado o rojizo y puede expandirse sobre la hoja y penetrar en profundidad deformándola. Lo más importante es detectar el óxido activo a tiempo.

Cuando solamente hayan aparecido manchas superficiales, el cuchillo no estará dañado y podremos retirar el óxido con facilidad. Para ello, podemos limpiar la hoja con un abrasivo suave como un estropajo junto con jabón y agua.

En caso de que el óxido haya penetrado en profundidad, tendremos que realizar una limpieza más agresiva, con lijas al agua o pasta de pulir.

La pasta de pulir se aplica con un trapo de algodón y ofrece un acabado pulido, especialmente si el óxido es superficial. Se trata de un método económico y fácil de conseguir.

Las lijas al agua son el método más eficaz, dada la gran variedad de granos disponibles, que permiten lograr el acabado deseado humedeciendose un poquito. Se debe empezar con el grano más fino e ir aumentando para lograr un acabado más fino.

En ambos métodos, frotamos suavemente sobre la superficie de la hoja hasta eliminar el óxido por
completo. Tras ello, limpiamos la hoja con agua tibia y jabón y la secamos a fondo con un trapo.